miércoles, 25 de junio de 2014

32. W.G. SEBALD, VÉRTIGO (revista Trébede, febrero 2002)

VÉRTIGO, de W.G. Sebald. Trad. de Carmen Gómez. Debate. Madrid, 2001. 203 págs. 3.100 pts.

Es este un relato difícilmente clasificable. Por una parte es ensayo y por otra crónica de viaje, justificándose ambas recíprocamente. Como Grillparzer, romántico alemán de principios del XIX, Sebald no encuentra placer en nada, el desencanto es lo que le espera ante la contemplación de los monumentos históricos, lamentando no haberse quedado en casa estudiando sus mapas. Sin embargo la necesidad de incorporarse al escenario fascinante de la cartografía le lleva a explorar los territorios de sus ensoñaciones. Y, de la misma manera que Stendhal durante la campaña napoleónica en Italia sintió un vahído al observar las víctimas reales de la batalla de Marengo, Sebald siente ese extraño vértigo en que le sume la contemplación de la extraña realidad.
Un vértigo no del todo desagradable puesto que le lleva, tras las huellas de Kafka, a viajar al paradigma de país donde bulle la vida. De Viena, donde visita a un sosia de Robert Walser, va a Venecia, donde el extrañamiento ante las casualidades empieza a hacerse patente: ese día es el aniversario de la fecha elegida por Casanova, tras un cálculo matemático, para fugarse de su cárcel veneciana. El extrañamiento roza la amenaza en Verona, de donde se escapa hasta una nueva ocasión.
Un segundo viaje le lleva tras la huella de Kafka hasta el lago de Garda, cuyo trayecto la sume de nuevo en el marasmo. Una enseña en Milán que reza la prossima coincidenza parece destinada a él, puesto que en lo sucesivo todo serán guiños que el azar le propone: cree así ver un sorpendente parecido con el escritor pragués en un jovencito, o en el conserje de un hotel con Bruckner; la descripción de un crimen en un antiguo periódico se desarrolla en el mismo escenario plasmado en una postal que halla fortuitamente.
Esta búsqueda de indicios le emparenta con la obra de los primeros surrealistas, Breton y Aragon, quienes creían en el papel determinante en sus vidas del "azar objetivo". Como ellos Sebald incluye, cuales hitos en el camino narrativo, imágenes que acompañan al texto más que ilustrarlo. Como él justificara en una entrevista, su presencia en el libro responde a la función inspiradora que cumplieron con el autor en su mesa de trabajo.
La importancia del paisaje cobra creciente importancia en la obra del alemán. De Vértigo, su primera narración, Sebald evoluciona hacia una melancolía del paisaje en sus siguientes opus: Los Emigrados y, sobre todo, el viaje a pie de Los Anillos de Saturno (ambos publicados por Debate). Melancolía que le emparenta con el Romanticismo alemán, o con una cierta "poética de la extinción" cercana a Thomas Bernhard o a Robert Walser.
Literatura de inducción al pensamiento extraordinario, que los aficionados a la lectura lamentarán por la reciente muerte del autor en un accidente de circulación: su última novela, Austerlitz, aparecerá en España con carácter póstumo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario