VÉRTIGO,
de W.G. Sebald. Trad. de Carmen Gómez. Debate. Madrid, 2001.
203 págs. 3.100 pts.
Es
este un relato difícilmente clasificable. Por una parte es
ensayo y por otra crónica de viaje, justificándose
ambas recíprocamente. Como Grillparzer, romántico
alemán de principios del XIX, Sebald no encuentra placer en
nada, el desencanto es lo que le espera ante la contemplación
de los monumentos históricos, lamentando no haberse quedado en
casa estudiando sus mapas. Sin embargo la necesidad de incorporarse
al escenario fascinante de la cartografía le lleva a explorar
los territorios de sus ensoñaciones. Y, de la misma manera que
Stendhal durante la campaña napoleónica en Italia
sintió un vahído al observar las víctimas reales
de la batalla de Marengo, Sebald siente ese extraño vértigo
en que le sume la contemplación de la extraña realidad.
Un
vértigo no del todo desagradable puesto que le lleva, tras las
huellas de Kafka, a viajar al paradigma de país donde bulle la
vida. De Viena, donde visita a un sosia de Robert Walser, va a
Venecia, donde el extrañamiento ante las casualidades empieza
a hacerse patente: ese día es el aniversario de la fecha
elegida por Casanova, tras un cálculo matemático, para
fugarse de su cárcel veneciana. El extrañamiento roza
la amenaza en Verona, de donde se escapa hasta una nueva ocasión.
Un
segundo viaje le lleva tras la huella de Kafka hasta el lago de
Garda, cuyo trayecto la sume de nuevo en el marasmo. Una enseña
en Milán que reza la
prossima coincidenza
parece destinada a él, puesto que en lo sucesivo todo serán
guiños que el azar le propone: cree así ver un
sorpendente parecido con el escritor pragués en un jovencito,
o en el conserje de un hotel con Bruckner; la descripción de
un crimen en un antiguo periódico se desarrolla en el mismo
escenario plasmado en una postal que halla fortuitamente.
Esta
búsqueda de indicios le emparenta con la obra de los primeros
surrealistas, Breton y Aragon, quienes creían en el papel
determinante en sus vidas del "azar objetivo". Como ellos
Sebald incluye, cuales hitos en el camino narrativo, imágenes
que acompañan al texto más que ilustrarlo. Como él
justificara en una entrevista, su presencia en el libro responde a la
función inspiradora que cumplieron con el autor en su mesa de
trabajo.
La
importancia del paisaje cobra creciente importancia en la obra del
alemán. De Vértigo,
su primera narración, Sebald evoluciona hacia una melancolía
del paisaje en sus siguientes opus: Los
Emigrados y, sobre
todo, el viaje a pie de Los
Anillos de Saturno (ambos
publicados por Debate). Melancolía que le emparenta con el
Romanticismo alemán, o con una cierta "poética de
la extinción" cercana a Thomas Bernhard o a Robert
Walser.
Literatura
de inducción al pensamiento extraordinario, que los
aficionados a la lectura lamentarán por la reciente muerte del
autor en un accidente de circulación: su última novela,
Austerlitz,
aparecerá en España con carácter póstumo.
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