miércoles, 25 de junio de 2014

26. LEAN VDS. (Feria del Libro en Huesca)

Este fin de semana vuelve la Feria del Libro a Huesca. Vuelve a poblar la avenida central del Parque municipal con sus casetas, representación de los libreros de la ciudad. La iniciativa es, desde luego, institucional, aunque no se puede negar que este acto cultural (si podemos atrevernos a calificarlo como acto, siquiera como cultural) tiene un fin netamente comercial. La gente no lee, parece ser, y no es de extrañar que los productores de libros pongan en pie de guerra todo su arsenal para hacer que, aunque no lea, la gente por lo menos compre libros.
En grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, estas Ferias ya son verdaderas instituciones, debido a su edad, y, sobre todo, a la parafernalia que las rodea. La de Madrid es la más cantada y alabada, la más jaleada: está en juego su prestigio como capital del Estado, puesto en entredicho por Barcelona, que es donde se editan la mayor parte de los libros.
En la capital catalana, además, la Feria del Libro coincide sistemáticamente (como algún que otro año ha ocurrido aquí) con el día del patrón de la antigua Corona de Aragón: sant Jordi, san Chorche, san Jorge (que para eso Aragón es trilingüe). Esto hace que la Generalitat se encargue de dotar a esta jornada de una significación que va más allá de lo meramente religioso: discursos varios, actos oficiales, ofrendas,... La gente sale a la calle convencida de que va a asistir a algo digno de verse. Y allí entran en juego las casetas, que deben interponerse entre el horizonte abierto de las calles y el ciudadano. Por otra parte, siendo los catalanes tan amigos de respetar aquellas tradiciones que alimenten el famoso hecho diferencial, gastan su dinero por partida doble: una rosa para ellas y un libro para él. Así, de rebote, alimentan también el hecho diferencial sexista: el de perpetuar el papel de florero de la mujer en la sociedad, poniendo al hombre en una posición de superioridad intelectual. ¡Venga ya, cuando todo el mundo sabe que en este país son las mujeres las que más leen!
Por otra parte, no es de extrañar que los editores y libreros pongan toda la carne el asador en esos pocos días de Feria. Puede suponer para ellos el 25 y el 10 por ciento de ingresos anuales. Tratándose de una industria que, bien que movida por el ánimo de lucro, apuesta su dinero ofreciendo al ciudadano medio y motivo de cultivarse, entiendo que las instituciones deban apoyarla.
Los españoles somos los europeos que demostramos tener menor hábito a la lectura. Estudios recientes han arrojado una cifra de un 50% de la población que es analfabeta en la práctica. No es que esos 20 millones de españoles no sepan leer (la educación es obligatoria y universal), sino que nunca lo hacen. Recaban información sobre su entorno a través de la radio y de la televisión, sobre todo de esta última. Y no digo precisamente que eso sea malo.
Ahora bien, la necesidad de recrear todos esos paisajes, esos rostros, esas voces que sólo existen a través de lo fríos caracteres de una imprenta, esa necesidad da alas a nuestra imaginación. Nos hace más fuertes. Nos hace más libres. Es un ejercicio de libertad. Las imágenes... sí, pueden valer más que cien palabras. Pero, al aportarnos una solución mascada al enigma que esas cien palabras habrían despertado en nosotros, no nos permiten hacerlo por nosotros mismos. Ya lo han sabido todos los regímenes autoritarios de la Era Contemporánea al controlar los medios audiovisuales: controlar la imagen es controlar a las masas.
Así, para aprender a viajar por nosotros mismos, para aprender a amar, para pensar, para interpretar la realidad, precisamos el concurso de nuestra imaginación. Por todo esto, y porque creo firmemente que los libros sirven para algo más que para decorar el salón, leamos, pues, y saludemos esta nueva edición de la Feria del Libro en Huesca.

Francisco Domínguez



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