Desde
luego que no voy a ir a verla. Me niego. Una película como
esta no se va a ver en base a criterios artísticos, sino en
base a criterios publicitarios. El renombre que le ha precedido no
viene de que alguien cercano a nosotros la haya visto en los EEUU y
nos haya dicho: jo, tío, es de agárrate y no te menees.
Sino más bien antes porque su existencia está tan
mediatizada que no puede por menos que interesarnos. La estrategia de
la gran industria estadounidense del cine es la misma que utiliza
cualquier gran general: la artillería y la aviación
abren el camino para que la infantería limpie definitivamente
el terreno. La maquinaria de guerra galáctica Lucasfilm Ltd.
obra de la misma manera: primero bombardea y luego penetra. La
resistencia del enemigo es entonces mínima.
Por
otra parte, como es un producto en el que se ha invertido tantísimo
dinero en concepto de publicidad, su alcance ha de ser universal. Es
decir, que ni&os y adultos aplaudirán confundidos (sin
distinción) los mismos gags: chico bueno besa tía
buena, ejército bueno golpea y destruye sin piedad a las
fuerzas del mal, ... Es decir, el sempiterno juego maniqueo en que lo
negro es negro y lo blanco es blanco, no existen medias tintas ni
grises que valgan, y que a lo único que conduce es a la
extensión globalizada del electroencefalograma plano.
Bueno,
pues no. Este maquis aún tiene ardor guerrero. Este miembro de
la resistencia todavía luchará con los pocos medios a
su alcance. Entraré a formar parte de la excepción
cultural, integraré las filas del hecho diferencial, ingresaré
en el olvido de una celda castigado por mi insumisión. Pero
que nadie me acuse después de comulgar con virtuales ruedas de
molino. Espero que la fuerza me acompa&e.
No hay comentarios:
Publicar un comentario