miércoles, 25 de junio de 2014

27D. STAR WARS: LA AMENAZA CONTINÚA

Desde luego que no voy a ir a verla. Me niego. Una película como esta no se va a ver en base a criterios artísticos, sino en base a criterios publicitarios. El renombre que le ha precedido no viene de que alguien cercano a nosotros la haya visto en los EEUU y nos haya dicho: jo, tío, es de agárrate y no te menees. Sino más bien antes porque su existencia está tan mediatizada que no puede por menos que interesarnos. La estrategia de la gran industria estadounidense del cine es la misma que utiliza cualquier gran general: la artillería y la aviación abren el camino para que la infantería limpie definitivamente el terreno. La maquinaria de guerra galáctica Lucasfilm Ltd. obra de la misma manera: primero bombardea y luego penetra. La resistencia del enemigo es entonces mínima.
Por otra parte, como es un producto en el que se ha invertido tantísimo dinero en concepto de publicidad, su alcance ha de ser universal. Es decir, que ni&os y adultos aplaudirán confundidos (sin distinción) los mismos gags: chico bueno besa tía buena, ejército bueno golpea y destruye sin piedad a las fuerzas del mal, ... Es decir, el sempiterno juego maniqueo en que lo negro es negro y lo blanco es blanco, no existen medias tintas ni grises que valgan, y que a lo único que conduce es a la extensión globalizada del electroencefalograma plano.

Bueno, pues no. Este maquis aún tiene ardor guerrero. Este miembro de la resistencia todavía luchará con los pocos medios a su alcance. Entraré a formar parte de la excepción cultural, integraré las filas del hecho diferencial, ingresaré en el olvido de una celda castigado por mi insumisión. Pero que nadie me acuse después de comulgar con virtuales ruedas de molino. Espero que la fuerza me acompa&e. 

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