miércoles, 25 de junio de 2014

30B. BOICOT A ESTADOS UNIDOS

De unos años a esta parte, los sucesivos gobiernos de los EE.UU. han impulsado conflictos bélicos en numerosas zonas del globo. Su constantemente asumido papel de gendarmes del mundo y de defensores de la democracia les ha permitido inmiscuirse en los asuntos internos de varios estados. Los Balcanes, el Golfo Pérsico, Afganistán son los penúltimos episodios de una guerra declarada a la humanidad.
La última declaración de intenciones concierne directamente a Irak, ¡otra vez! Con el pretexto del necesario derrocamiento de Sadam Husein, los EE.UU. han sometido a la población iraquí a un bloqueo cuyas consecuencia ha sido el aumento de la tasa de mortalidad infantil hasta límites inimaginables para los pobladores. Y héte ahora que anuncian una nueva intervención militar con el pretexto de que el gobierno iraquí impide la entrada de los observadores de la ONU -no lo olvidemos, oraganización en la que EE.UU. tiene derecho de veto.
Me provoca sincera repulsa interior tener que dar la razón a ese personaje de la política austriaca, Jörg Haider, a su vuelta de la corte de Husein. Creo que no seré el único en coincidir con él en que esta nueva amenaza estadounidense tiene como objetivo prirtario realimentar la industria armamentística.
Europa, un conjunto de Estados que aspira a la consideración de superpotencia, lejos de criticar otorga con su silencio. ¿Qué podemos hacer nosotros, ciudadanos de esta región geográfica unida en los valores de la soberanía popular, para combatir el laissez faire de nuestros dirigentes?
Puesto que nuestra condición de ciudadanos se limita al voto periódico y al consumo como forma de estar integrados en la sociedad de mercado, deberíamos mostrar nuestro descontento por medio del boicot. Boicot a todos los productos provenientes de ese Estado de dudoso respeto a los derechos humanos. Eso incluye a todos aquellas mercancías orgullosas de pertenecer al glorioso imperio americano películas, refrescos, ropa... Deberíamos contribuir a que la sociedad mundial criminalizara las conductas imperialistas de Estados Unidos mediante esa simbólica toma de posición. Tal vez así lográramos conmover la voluntad de sus dirigentes en esas polémicas -pero aplaudida mayoritariamente por sus votantes- decisiones militares.



Francisco Domínguez González

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