miércoles, 25 de junio de 2014

28. SOBRE LA AUTOVIA HUESCA – PAMPLONA

 El día 28 de este mes termina el período de exposición pública de la Fase B del proyecto de la autovía Huesca–Pamplona. Ante la inminencia de la fecha, querría ofrecer a los lectores de su periódico, Sr. Director, una serie de consideraciones sobre dicho proyecto, que me parecen dignos de mención y comentario.
1. TRAZADO. De entre los diferentes trazados posibles, el Ministerio ha elegido el que discurre por las carreteras N-330 (Nueno-Jaca) y por la N240 (Jaca–Puente la Reina–Pamplona). Este trazado supondría: a) el desdoblamiento de la carretera ya existente en el tramo Nueno-Arguis, reutilizando la carretera antigua para el sentido de descenso (coste: 7.357 millones); b) la construcción de un nuevo túnel para el sentido de descenso en el tramo Arguis-río Guarga, equivalente a la longitud total de los dos túneles ya existentes (coste: 21.943 millones); c) la construcción, en el tramo Guarga-Sabiñánigo, de un viaducto que discurriría sobre el río Gállego desde el Hostal de Ipiés; d) para el tramo Jaca-Puente la Reina, construcción de 4 carriles en la orilla del río Aragón opuesta a la carretera actual. Y eso sólo para el recorrido aragonés de la autovía.
2. VENTAJAS PARA LOS USUARIOS. Cabría esperar que los beneficios para la sociedad de una obra de infraestructuras como esta justifiquen el desembolso de 120.000 millones de pesetas.
La primera ventaja esperable sería un aumento considerable de la velocidad media de tránsito, para minimizar los tiempos de desplazamiento. Ahora bien, el proyecto sólo contempla que la velocidad media crezca en 16 km/h en el trazado elegido. Eso significa que el automovilista ahorraría 20 minutos en este trayecto cuando pudiese utilizar la autovía (de 2h10min a 1h50min). Ese aumento de 16 km/h y ese ahorro de 20 minutos valen 120.000 millones de pesetas
La segunda ventaja debería ser una disminución en la distancia que justificase la construcción de esta obra. Sin embargo, sólo en caso de venir desde Barcelona (de entre los posibles puntos de origen de los contingentes viajeros) se produce una disminución real del número de kilómetros. El resto de viajeros, provinientes de Zaragoza, Valencia o Madrid, elegirían siempre el trazado Zaragoza-Logroño-Pamplona, con el que ahorrarían unos 100 km. en todos los casos.
Cabe preguntarse entonces, que si no es el usuario, quién se beneficia realmente con este gran desembolso de NUESTRO dinero.
3. NECESIDADES. El mismo proyecto afirma que hoy por hoy el tránsito real de vehículos no hace necesaria la existencia de una vía de estas características. Sin embargo, centran las necesidades del proyecto a posteriori, con la gran masa de vehículos que atraería esta autovía. Es lo que llaman “tráfico inducido”, cuyo punto álgido se alcanzaría en el horizonte 2018. Hoy no hace falta, pero es posible que mañana sí; por si acaso, ¿por qué no gastarnos estos dinericos alegremente?
4. INCONVENIENTES. a) Mayor siniestralidad al aumentar la velocidad media; mientras en Europa empiezan a plantearse reducir severamente los límites de velocidad. b) Graves impactos medio-ambiental y paisajístico. C) Desconcierto en el ciudadano, que no sabe cuál es el objetivo real de una inversión de 120.000 millones en una obra de oscuras necesidades y de discutibles ventajas.
En resumidas cuentas: si el proyecto no es necesario, ni las ventajas que aporta son suficientes, ¿qué cabe exigir a la Administración?
ALTERNATIVA 0 (cero). a) Hacerse cargo de la concesión de la autopista de peaje Zaragoza-Logroño-Pamplona para inducir el tráfico por una vía ya existente. b) Mejorar el trazado ya existente entre Nueno-Arguis (tan reciente y de tan desastroso resultado), entre Guarga- Sabiñánigo (con una variante de la capital serrablesa que el proyecto ni contempla utilizar), y entre Jaca-Puente la Reina. c) Invertir esos 120.000 millones en obra social, en cubrir el déficit de la Seguridad Social, en incentivar la imposición en las empresas de la jornada de 35 horas...

Este es el Gobierno que hemos votado, el que nos merecemos: el gobierno del hormigón que basa su permanencia histórica en obras faraónicas aun a pesar de la ciudadanía: PHN, autovías sin fin... 

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